Recuento de daños 2019

 

Como todos los años toca hacer el recuento de daños 2019 y por supuesto que este año ha superado a todos los anteriores y mis expectativas.

Esta vuelta al Sol me ha dejado muchos aprendizajes (como buen año personal 7), creo que uno de los más importantes ha sido, precisamente, dejar de generarme expectativas.

Esta expectativas son las que destrozan a las personas y sus relaciones con otras personas, cosas y situaciones.

 

 

¿Un gran año o un año de pesadilla?

 

Podría decirte que fue un año desastroso, de muchos dolores y sufrimientos y si me pusiera exigente, sí que lo ha sido; pero tengo que reconocer que siempre he sido una persona que cree que todo pasa por algo y que al final, nunca te irás a dormir sin aprender algo nuevo.

Este ha sido mi año de aprendizaje, sí que ha sido doloroso pero catártico.

Todo lo que ha pasado ha generado en mí procesos de sanación que me han sacado más de una lágrima, pero también grandes satisfacciones.

Hace un tiempo escribí sobre el Ave Fénix y este año ha sido algo así para mí.

 

 

¡Feliz cumpleaños a mí!

 

Hoy que empiezo una nueva vuelta, lo hago convencida de quién soy, qué quiero y lo que voy a hacer para ser, hacer y tener lo que tanto ha soñado mi alma.

Dejo atrás y suelto, de una vez y para siempre, lo que no me aporta nada positivo; y eso incluye cosas y personas.

Ahora voy yo en primer lugar y después el resto. Es lo que quiero y lo que merezco.

He aprendido que las expectativas sólo hacen que juzgue a las personas por lo que quiero que sean o hagan y no que las vea como realmente son: seres humanos con sus propios ángeles y demonios, como yo.

Actuar desde el amor y el respeto; y eso no implica aceptar; solamente dejar ser y a partir de ahí decidir si aportan o aporto algo positivo y, si no, apartar nuestros caminos; no pasa nada, por algo llegaron y por algo se van.

 

 

Más aprendizajes de este recuento de daños 2019

 

Otro de los grandes aprendizajes ha sido que nadie va a sanarme más que yo, tanto física como emocionalmente y en ese proceso estoy avanzando a grandes pasos; y hoy puedo, por fin, demostrar que es así.

Sí, conocerme realmente, me ha llevado a amarme profunda e incondicionalmente y eso ha liberado mi verdadero ser.

El próximo año será una gran aventura de crecimiento y, si quieres, podré compartir contigo todos mis aprendizajes.

Vienen grandes sueños, planes, metas, misiones y quiero, si me lo permites, que sueñes conmigo.

 

2020 vamos con todo…

 

Uno de los ejemplos del gran avance en este proceso de auto-conocimiento, aceptación y amor propio ha sido el aceptar mi «enfermedad»  para poder tratarla desde su raíz.

Cuando el alumno está preparado, el maestro aparece; y esta no ha sido la excepción. Mentalizarme a que era algo que me estaba condicionando para sanar otras partes importantes y fundamentales, me hizo darme cuenta de que tenía que enfocarla desde otra perspectiva.

Una vez que la acepté como mi más grande maestra, me dio lecciones que cambiaron por completo la mayoría de los pensamientos y sentimientos que tenía por mí misma, en consecuencia por los demás.

El día que decidí verla cómo era ella realmente, pude ver porqué la había creado y aparecieron ángeles maravillosos que me están ayudando a sanarla. La verdad es que tenía asumido que sería un proceso muy largo (30 años de dolor y degeneración no se borran de un día para otro), pero confirmé que cuando uno realmente se lo propone es capaz de conseguir lo que sea.

Este proceso lleva tan sólo un poco más de un año y los resultados están siendo espectaculares y por eso lo comparto.

Es una manera de confirmarte y confirmarme que sí podemos crear nuestra realidad, que sí funciona pedir, pero que también hay que estar abierto a recibir las oportunidades; dejar de quejarnos tanto y poner más atención, a veces las oportunidades se presentan pero es más cómodo o fácil quejarnos y quedarnos donde estamos que echarle un poquito de huevos.

El dolor ha desaparecido completamente, mi cuerpo está cambiando, es decir, está volviendo a ser el cuerpo perfecto con el que debía estar viviendo.

Ese Ave Fénix en mi abdomen es mi recordatorio de que yo soy la única que crea mi realidad, sólo está en mí querer hacerlo. Y se vale caer, lo que cuenta es tener el valor, la fuerza, el coraje y las ganas de resurgir después de la caída; porque vinimos a ser felices y perfectos (no desde la perspectiva de alguien más sino desde la propia).

 

 

Por hoy es todo, pero ya sabes que cualquier cosa,

estaré encantada de leerte en los comentarios y por correo (platicamosrocio@gmail.com).

Gracias por leerme y

si te apetece, comparte y soñemos juntas.

No seas diferente,

¡Sé única!

¡Besiños infinitos!

2 Responses

  • Como siempre me encanta leerte, y hoy no es la excepción, tu mensaje es tan certero q parecemos conectadas. Quiero felicitarte y desearte uno de tus mejores años, que la vida te bendiga!!

    • ¡Muchas gracias cariño, por la felicitación y por dedicarme minutos de tu vida para leerme! Eso pasa, cuando las personas vibran en la misma sintonía parece como si estuvieran sincronizadas. Sabes que también deseo que sigas creando la vida que quieres y mereces. Besiños hermosa.

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