Cuestión de Perspectiva, ¿tú qué estás viendo?

 

Hace unos meses, Mikel (mi enano menor) tuvo que hacer una tarea de una clase que se llama Visual Arts, en la que trabajaron con una imagen de una perspectiva en la que sale la cantante Adele.

En aquel momento, Mikel me pidió que viera la clase con él porque no entendía muy bien de qué iba la clase.

Cuando vimos la imagen, los dos, nos dimos cuenta de los «errores» que tenía la foto y de ahí me vino la idea de este post.

 

Todo es cuestión de perspectiva

 

Así es… cada quien ve las cosas como las puede ver (por cuestiones de creencias, educación, etc.) o como las quiere ver (por las mismas razones o porque le sale de los h….s).

El punto es que todo es cuestión de perspectiva.

Te comparto la imagen y dejo a tu criterio esta idea…

 

Cuestión de perspectiva

 

¿Lo ves? En apariencia todo parece estar bien, hasta que te detienes a ver los detalles, nuestro cerebro acomoda las cosas como le conviene o como cree que es lo mejor para nosotros.

En cambio si le das vuelta a la foto, pasa esto…

 

cuestión de perspectiva

 

Resulta que se produce un efecto óptico llamado «efecto Tratcher», descubierto por el profesor de psicología Peter Thompson.

 

El efecto Tatcher es una cuestión de percepción

Contamos con dos sistemas de percepción visual para reconocer elementos en general.

Uno de ellos identifica los objetos (y los rostros) como un todo, a partir del esquema que conforman todas sus partes. Una vez identificadas, lo que nuestro cerebro hace es compararlo con la base de datos mental que tenemos y así logramos identificarlo, si es que lo conocemos.

El otro, por el contrario, se focalizaría en cada elemento independiente del objeto (o de la cara), tratando de identificar la imagen global a través de sus pequeñas partes.

En el caso del efecto Thatcher, la clave estaría en que, cuando volteamos la imagen, el primer sistema deja de funcionar, pues la disposición invertida de la fotografía hace que nos sea imposible identificar la imagen por esa vía. Es cuando entra en juego el segundo sistema, que va analizando los elementos (la boca, los ojos, la nariz, el pelo, etc.) individualmente.

Además, ocurre otro curioso efecto y es que, si tenemos la imagen con los elementos del efecto Thatcher aplicados (boca y ojos del revés) en posición normal y comenzamos a girarla muy despacio, llega un punto exacto en el que dejamos de percibir la anomalía, consiguiendo engañar de nuevo a nuestro cerebro.

 

Esto es en la vida también

 

Nuestro cerebro acomoda los detalles para que nuestro total esté en congruencia con lo que nos da tranquilidad, lo que nos mantiene alejados del caos.

Ojo, el caos no siempre es malo; de hecho, científicamente está comprobado que el caos es el que genera todo (sólo recuerda que la vida empezó, según la ciencia, con el gran caos llamado «big bang»).

Así que intentemos generar más caos, sólo así podremos crear cosas maravillosas para nosotros y nuestras vidas.

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