Emprender en Internet es fácil, nada más lejos de la realidad; pero te lo cuento aquí.

 

emprender en internet

 

Emprender en Internet está tan de “moda” que parece que a todos nos ha entrado una fiebre de locura por empezar.

Leemos por todos lados títulos como “Mujer emprendedora”, “Mamá emprendedora”, “Emprende tu negocio desde casa y pasa tiempo con los que más amas”, etc.

Lo que te cuento a partir de aquí es mi propia experiencia, totalmente autodidacta, así que para algunas personas puede, incluso, parecer un poco “de risa” todo lo que he pasado, pero creo, que así como yo, habrá algunas mujeres que no tienen ni idea de por donde empezar y para algo pueda servir esta experiencia.

Si no es así, lo más seguro es que pases un buen rato con mis “chocoaventuras”.

 

Emprender en Internet es fácil…

 

Y puede serlo. Todo dependerá de tu sueño, de tus ganas, pero sobretodo, de tu conocimiento. Cuando no tienes ni idea de tecnología, como es mi caso, la cosa se puede complicar un poco más de lo que pensabas.

Puedes tener muchas ganas, grandes sueños, ideas geniales y creativas, sabes que quieres compartir todo eso con la gente que quiera leerte y compartir contigo este camino, pero lo duro viene cuando te das cuenta que no todo es tan fácil.

En mi caso, como ya te dije antes, la tecnología no es lo mío.

Tenía un montón de ideas y ganas y lo que había investigado y leído por encimita me daba el impulso a seguir. Pensando en qué es lo que quieres conseguir debes decidir si quieres una página web, un blog, una tienda virtual o todo a la vez.

El principio lo tienes claro, quieres tu propia página, que sea tu marca, reconocida como tal, que tú puedas ser dueña de tu propio espacio. Y te aparece la primera pequeña dificultad y el primer término raro: hay que comprar un dominio.

Y lo que sigue es fácil de imaginar, ¿ahora qué hago?… Eso dónde se hace, cómo se consigue, cuánto me va a costar.  Al final investigas y descubres que no es tan difícil ni tan caro. ¡Bingo! Lo he conseguido…

 

Lo he conseguido, mi dominio propio…

Bueno, ya lo tienes, pero claro el dominio en sí mismo no es nada si no tienes una plataforma donde usarlo porque las páginas web no se crean en el aire.

Segunda palabrita y dificultad: Elige tu plataforma.

Ahora pasas horas investigando qué es una plataforma, cuál es la mejor, cuál es gratis, las que no lo son, cuánto cuestan. Como buena mujer emprendedora cuyo lema es “nunca irse a la cama sin aprender algo nuevo”, te pones a investigar por todos lados sobre plataformas, qué son, para qué sirven, cómo utilizarlas, pros y contras de las gratis contra las de pago.

 

Y eso ¿dónde se busca?

 

Entras en un mundo de términos, conceptos y contenidos que, más que aclararte, te lo van complicando más y más. Descubres que existen un sin fin de plataformas: Blogger, WordPress, Wix, etc. Al final ya no sabes si estás solucionándote algo o complicándote más.

Cuando por fin crees que ya tienes clara tu plataforma viene otra complicación: Elige un hosting porque sin esto ni el dominio, ni la plataforma te servirá de nada y por supuesto tienes que elegir uno que acepte la plataforma que has elegido.  

Dichosa palabra y todo lo que te toca investigar sobre el hosting. Este sí que es un mundo aparte para los que no tenemos idea de conceptos básicos de tecnología y programación.

Buscas información por todos lados y encuentras de todo.

Te sugieren que tengan asistencia las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los 365 días del año; que tenga una buena capacidad de almacenamiento en el disco duro de tu servidor, una transferencia mensual de datos alta, que puedas cambiar de plan a uno superior sin ninguna complicación y obviamente que te ofrezca seguridad antispam y virus así como copias de seguridad al menos, una vez a la semana.

 

Y seguimos…

La recomendación para ir empezando es un hosting compartido, que no será tan complicado y en principio funcionará bien, con el tiempo irás viendo cuales son tus nuevas necesidades.

Ya lo tengo todo listo!… Ahora me río un poco de todo lo que pasé, pero fueron meses de investigación y trabajo, sobretodo mental, cuando crees que lo tienes todo y te surgen más temas, más dificultades; en fin, que esto no termina nunca, es un aprender constante.

Además te tengo noticias, no lo tienes todo listo. Aún faltan un montón de cosas más por aprender y por implementar antes de poder decir: ya está listo y a trabajar.

Pero de momento te dejo con esto y te digo que no desesperes, por más difíciles que veas o se pongan las cosas, todo tiene solución. La más fácil: consigue alguien que lo haga por ti, te evitarás muchos quebraderos de cabeza, pero si eres, como yo, de las que te gusta intentarlo por ti misma y demostrarte que lo puedes hacer, hazlo; si las cosas no salen como lo pensabas, siempre habrá alguien dispuesto a hacerlo por ti.

 

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No olvides dejarme un comentario, me encanta saber de ti.

¿Estás en modo emprendedor?

¿Cómo lo llevas? ¿Qué se te complicó o se te complica?

Gracias por leerme y, si te apetece, únete a mi sueño.

¡Besiños infinitos!

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