El hombre de sus sueños

 

El hombre de sus sueños entró en la habitación donde ella lo esperaba.

No hacían falta las palabras para expresar lo que ambos sentían.

Después de tanto tiempo, al fin, habían logrado estar juntos;

la espera sólo había aumentado el ansia de estar juntos.

 

Cada momento entre ellos parecía cargado de magia,

no necesitaban nada más que la presencia del otro para trasportarse a un lugar sin tiempo ni espacio.

La sensación de tocarse el alma sin siquiera rozarse físicamente llegaba a ser tan intenso,

la forma en que él la miraba era suficiente para que ella sintiera vibrar cada espacio de su piel.

Él temblaba sólo con cerrar sus ojos y sentir su aliento.

 

Cuando se encontraron, bastó sólo un abrazo, no más.

El roce de su mejilla con su hombro a través de la camisa hacía arder su piel

sin siquiera molestarle el estar vestido.

 

Ella sentía su respiración, lenta y suave,

sobre su oreja y sólo podía suspirar

al sentir que con cada aliento susurraba un te amo

lenta y suavemente.

 

Así fundidos en su abrazo,

él tomó su mano lentamente y la llevó a sus labios,

suaves y tiernos, besaron sutilmente cada uno de sus dedos

y ella se estremeció entre sus brazos.

 

Cerraron sus ojos,

por sólo un momento más

escucharon los latidos de su corazón

y lentamente se separaron.

Rozaron sus labios, todavía temblorosos,

él la soltó poco a poco

y ella lo vio alejarse

perdiendo levemente cada uno de sus dedos

mientras soltaba su mano.

 

Sus ojos se abrieron tan despacio

que sólo pudo percibir su sombra

al alejarse,

entonces sonrió y despertó.

 

 

Por hoy es todo, pero ya sabes que cualquier cosa,

estaré encantada de leerte en los comentarios y por correo (platicamosrocio@gmail.com).

Gracias por leerme y

si te apetece, comparte y soñemos juntas.

No seas diferente,

¡Sé única!

¡Besiños infinitos!

 

 

 

 

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