La Numerología y la Adolescencia

 

¿Y si encontramos un recurso con la Numerología y la Adolescencia?

La Adolescencia… todo un tema.

 

Yo no sé si a ti, pero a mí, me costó un montón lidiar con mi enano mayor cuando entró en esta etapa.

Estamos tan acostumbrados a que nos manejen esta etapa como una “crisis” que ya estamos predispuestos a que lo vamos a pasar fatal con ellos; y al final, así es.

Si recibiéramos menos información o desinformación, según sea el caso, menos predispuestos estaríamos a “sufrir” ciertas situaciones en la vida.

Tengo 45 años así que te imaginarás, o habrás pasado por lo mismo, que en mi época, eso de la “crisis” de la Adolescencia se trataba de otra forma.

Era simplemente papás dando órdenes, guías o instrucciones sin más explicaciones que “porque lo digo yo”, “porque yo mando”, “porque soy tu papá/mamá”, “porque vives en mi casa”, etc. y esto, hoy en día, no causa el mismo efecto.

Mencionar el tema de los derechos de los niños, en aquel entonces, me hubiera generado un buen castigo o, incluso, una buena nalgada.

Entonces nos convertimos en adolescentes sumisos y obedientes (por dentro con nuestros rollos existenciales) o en adolescentes rebeldes y llevando la contraria cada vez que nos decían algo.

La mayoría de esa generación, crecimos con conversaciones muy banales entre papás e hijos, porque los temas complicados o “escabrosos” no se tocaban. Y si llegaban a tocarse, se daban las menos explicaciones posibles. Lo justo y necesario para saber qué estaba mal o qué estaba bien, aparentemente.

Por lo menos, en mi caso, así fue. Yo no tuve conversaciones importantes o conscientes sobre temas como drogas, sexo, machismo, feminismo, proyecto de vida. Ya no digo nada sobre lo que yo quería realmente, sentía, a qué le tenía miedo, etc.

 

 

Todo se basaba en lo que estaba bien o mal según la sociedad y los tiempos que corrían

 

Así que me dediqué a cumplir con las expectativas de mis papás. Fui una niña estudiosa, cumplía con exámenes, trabajos y tareas. Llegado el momento, me junté con el tipo de personas que ellos creían que eran las adecuadas para mí, en cuanto era alguien que no cumplía con esas expectativas, me lo hacían saber (de forma tajante “no te juntes con x”).

Estudié lo que me dejaron estudiar, sin tomar en cuenta lo que realmente quería. Me casé, tuve hijos y así sucesivamente.

Ahora que me veo en esta situación, tengo dos enanos en plena Adolescencia (12 y 16 años) me planteo las cosas de manera diferente.

Hace unos años, me basaba en hacer las cosas totalmente diferentes a como las hizo mi mamá. Pero lo hacía igual con los dos (al final de cuentas, los dos son virgo).

Algo no marchaba bien… en aquel momento, Santiago entraba a la adolescencia y Mikel estaba todavía en la etapa de la niñez. Intentaba tratar a los dos por igual, para no hacer diferencias (como se hicieron en mi caso) y me daba de topes porque no estaba funcionando.

Santiago siempre fue un niño tranquilo, calmado, sin prisa por nada. Mikel siempre fue inquieto, se movía por todos lados y, si bien no era travieso ni maloso, era una pirinola con patas.

Así que ahí me encontraba yo, intentando aplicar las mismas reglas, conversaciones y estructuras en dos niños que eran totalmente diferentes.

 

 

¿Cómo logré encontrar el punto medio entre la Numerología y la Adolescencia?

 

No lo hice…. No existe un punto medio.

Cada uno es diferente, no importa que sean hermanos, que vivan en la misma casa y que vayan al mismo colegio.

Su personalidad, su esencia, sus miedos, sus bloqueos, sus ángeles y sus demonios son únicos; lo que no quiere decir que opuestos. Así que no puedo tratarlos totalmente igual o totalmente diferente; sino de acuerdo a ellos mismos.

Cuando hice mi propio análisis numerológico, me causó tal impresión que decidí hacerlo con ellos también… y entonces mi perspectiva se abrió como foto panorámica.

Me estaba centrando en cosas muy generales, son varones, niños, adolescentes, tienen una mamá gallina, viven en clase media… y me estaba olvidando de verlos, así, sólo eso, verlos.

Cada uno tiene su propio brillo, su propia oscuridad y su propia forma de ver y vivir la vida, en su etapa.

Cuando vi todo lo que son como seres humanos, todo cambió.

Mi relación con ellos dejó de ser una batalla campal y se convirtió en largas conversaciones. Pude darme cuenta en qué circunstancias necesitan un consejo, en cuáles una guía, en dónde necesitan apoyo y en dónde necesito dejarlos que se den de topes solos.

Descubrí que no todos los virgo son ordenados, metódicos y calculadores. Que no a todos los niños les gustan los deportes, los coches o las pelotas. Que no se parecen en muchas cosas y en otras son completamente iguales.

En fin, vi su verdadera esencia, su verdadero yo y pude ver sus potenciales y ayudarlos a potenciarlos. A ver sus inquietudes, sus miedos y sus bloqueos y ver la mejor manera de aprender a vivir con ellos y a usarlos como trampolín para crecer.

Estamos en el camino, no soy la mejor mamá ni ellos los mejores chicos; pero conocerme y conocerlos me está guiando para lograr un equilibrio y vivir esta etapa de la adolescencia como lo que es y no como una crisis.

firma Rocio Casas

 

 

 

 

Si estás interesada en conocerte profundamente o hacerlo con tus propios adolescentes, te ofrezco una manera de hacerlo de forma amorosa y personalizada en mis Cartas Numerológicas.

 

Por hoy es todo, pero ya sabes que cualquier cosa,

estaré encantada de leerte en los comentarios y por correo (platicamosrocio@gmail.com).

Si te apetece, comparte y soñemos juntas.

No seas diferente,

¡Sé única!

¡Besiños infinitos!

 

 

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