Leyenda de las mariposas

La leyenda de las mariposas

 

La leyenda de las mariposas nos habla que en la antigua Teotihuacán, la felicidad era tan preciada como lo es en la actualidad.

Empezaron a sentirse frustrados ante la invasión española en su territorio así que empezaron a recobrar la esperanza entre ellos mismo.

Cuando alguien hacía algo bueno por los demás le daban trofeos o era asignado a algún puesto importante.

Para esto empezaron a hacer un ritual que implicaba a las mariposas.

 

Atrapar un papalotl

 

El ritual consistía en atrapar un papalotl,  (mariposa en náhuatl),no para mantenerla en cautiverio sino para sostenerla por un momento.

Mientras la contemplaban y admiraban, le susurraban un deseo o petición y la liberaban; alejándose agitando sus coloridas alas.

La leyenda cuenta que la papalotl debía permanecer quieta y escuchar atentamente mientras le hablaban y después volar por instinto para que la petición se cumpliera.

Ella llegaba hasta la diosa de la alegría y las flores, Xochiquetzal quien escuchaba a papalotl y decidía cómo y cuándo cumplir el deseo o dar la recompensa merecida.

Por lo general, la felicidad les llegaba en forma de una cosecha fructífera, en salud prolongada o en periodos de paz en su pueblo.

 

Entonces, sabían que Xochiquetzal había escuchado a papalotl y estaba recompensando la ayuda con momentos gratos.

Cuando esto ocurría, algunas personas ofrecían banquetes para agradecer la bondad de la diosa. Otros, por ejemplo, hacían sacrificios y unos más se convertían en padres o contraían matrimonio.

La razón por la que le confiaban a papalotl los buenos deseos era porque las mariposas tienen la lengua muy larga y enrollada, por lo que pueden guardar múltiples secretos y deseos que jamás dirían a alguien más, sólo a Xochiquetzal.

 

Leyenda de las mariposas

 

Leyenda de la mariposa mornarca

 

La mariposa monarca es el espíritu del bosque y el alma de los muertos.

Al menos así lo creían las antiguas culturas prehispánicas de la región donde hoy se ubican los santuarios en Michoacán y el Estado de México.

Mexicas, mixtecas, teotihuacanos, toltecas y zapotecas  se admiraban con el paso de las colonias del insecto a sus zonas de hibernación.

 

Quetzalpapalotl

 

En particular, los aztecas la llamaban Quetzalpapalotl o mariposa sagrada, y la asociaban con Xochiquetzal (flor preciosa), diosa de la belleza, el amor, las flores e incluso se le representaba como mariposa.

Cuando en el siglo XIX se comenzó a rendir culto a los muertos el 1 y 2 de noviembre, la celebración coincidió con la llegada de las mariposas monarca a la región, por lo que surgió la tradición de vincularlas con las almas de los muertos. Si quieres saber cómo se celebra el día de muertos en México, te invito a que pases por aquí, donde te cuento un poco de esa tradición.

Esto hacía pensar a los pueblos prehispánicos del Valle de México que papalotl no sólo era una mensajera de amor y paz, era también el alma de algún difunto.

Entonces, el grupo completo de mariposas eran todas las almas de los muertos que habían regresado a pasar unos días entre los vivos.

Desde entonces, cada que aparece una mariposa cerca de un velorio, se cree que el fallecido ronda, en forma de papalotl, el lugar para despedirse de sus seres queridos.

De igual manera, cuando se aparece uno de estos insectos cerca de las ofrendas es porque el alma de los difuntos está recibiendo los alimentos y bebidas que con cariño se ponen en el altar.

Papalotl es la representación de la felicidad, la libertad y el amor, es la consejera de Xochiquetzal.

Cada que tengas la necesidad de contar un secreto, hazlo con ella y deja que la diosa te beneficie.

 

Recuerda…

Si ves una mariposa rondando tu altar de muertos, ten por seguro que es un alma que ha venido a regocijarse con tu ofrenda y estará dispuesta a ayudarte a ser feliz.

 

Por hoy es todo, pero ya sabes que cualquier cosa,

estaré encantada de leerte en los comentarios y por correo (platicamosrocio@gmail.com).

Si te apetece, comparte y soñemos juntas.

No seas diferente,
¡Sé única!

¡Besiños infinitos!

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