Hábitos que a ti te convienen

 

Hoy tengo ganas de hablarte de los hábitos que a ti te convienen, no de los que te dicen que son buenos.

Ya sabes que no soy muy partidaria de ser tan drástica con los conceptos de «bueno» y «malo»; pues todo dependerá del lado que se esté viendo.

Siendo de las que tienen «malos» hábitos como el chocolate, el café, la coca cola y el cigarro; obviamente he escuchado todo tipo de comentarios y consejos para dejar esos «malos» hábitos.

Si bien es cierto que no son del todo positivos y que soy consciente de que algunos de ellos pueden hacerme daño, también creo que todo en exceso es dañino; aún lo que consideramos «bueno».

Pero bueno, no voy a escribirte un post sobre mis «malos» hábitos o explicándote porqué para mí no son tan «malos»; mejor hablamos de otro tipo de hábitos que no son buenos ni malos, sino convenientes para tu propio beneficio.

 

 

Buenos hábitos que a ti te convienen

 

Lo dicho, no se trata de si son buenos o malos, ese adjetivo se lo darás tú (si quieres); se trata de que estos pequeños hábitos diarios pueden cambiarte la perspectiva que tienes de la vida e incluso de ti misma.

Al final del día, del camino, de la vida; lo único importante será qué tanto disfrutaste este paseo y si hiciste todo lo que pudiste por ser feliz tú; no por hacer felices a los demás.

El hacer feliz a alguien más vendrá por añadidura en el momento en que tú seas feliz contigo misma; si no aprendes a conocerte, aceptarte y amarte, ¿cómo esperas que los demás lo hagan si ni siquiera saben quién eres en realidad? Ni tú lo sabes.

 

 

Empecemos por lo más fácil…

 

1. Observa los detalles que hacen la vida bella

Deja de poner atención a las situaciones adversas y a las cosas que no te gustan.

Dedícate a poner atención, estar presente, a ver lo hermoso que ya tienes y que te rodea.

Concentra tu atención y pensamientos en eso y te darás cuenta que hay muchas cosas que admirar y de las que no te has percatado por estar preocupada por lo que pasó o pasará.

Cuánto más hagas esto, más cosas positivas y bellas verás, lo que se convertirá en tu propia ley de Atracción.

 

2. Ten razones para sentirte bien

Deja de quejarte por todo y empieza a valorar lo bueno que tienes.

No se trata de compararte con los demás, ni de sentirte culpable por quejarte de cosas que para otros serían insignificantes o menos importantes; o empezar a pensar que hay otras personas que están peor que tú.

Se trata de darle la importancia a las cosas que posees, esos pequeños detalles que das por sentado.

Cuando empiezas a valorar esos pequeños detalles, tu visión de la vida cambia y los problemas ya no se ven tan grandes, entonces es más fácil encontrarles solución.

¿Has valorado, realmente, tu capacidad  de ver, de trabajar, de caminar, tus hijos, tus padres, tus amigos, tu vida?

 

3. Agradece por cada uno de esos pequeños detalles

Si aprendes a valorar esos detalles, pones más atención a lo que tienes en vez de ponerla en lo que te falta; más de esas cosas que aprecias y deseas empiezan a sucederte.

La principal razón de que te sucedan estas cosas es porque dejas de ir por la vida buscando cosas que te hagan sentir mal y abres tus expectativas a encontrar cosas maravillosas que agradecer.

 

4. Vigila tus pensamientos y tus conversaciones contigo misma

¿Cuántas veces al día empiezas a hacer algo o vas a algún lugar después de darle cien vueltas a la cabeza con todo lo que va a salir mal?

Tienes una junta de trabajo o una reunión de amigos y ya vas predispuesta a que te van a ver raro, te van a criticar, seguro que no aceptarán tu propuesta, pensarán que estás loca o quinientos escenarios más.

Y claro, con estos pensamientos lo más probable es que lo que detectes de inmediato sea una mirada acusadora o alguien que secretamente hablando con otro y pensarás que es sobre ti.

Seguramente por estar viendo eso y pensando que tenías razón, te perdiste el saludo cariñoso de alguien o el comentario amable de un amigo.

Deja que las cosas, las situaciones y las personas pasen, sin expectativas y déjate sorprender de forma positiva.

 

5. Vive y deja vivir

Enfócate en ti, en tu forma de vivir, en tus valores.

Si los demás no encajan con tu forma de ser, toma de esas personas lo que te sea útil (siempre de manera positiva) y déjalas pasar.

No todos tienen que ser, pensar y actuar como tú y eso no los hace ni mejores ni peores.

No hay buenos ni malos, todos somos diferentes y nuestras creencias también.

Rodéate de personas que sean congruentes con tu manera de ser y vivir, pero aprende a respetarlas y valorarlas por lo que son.

Todos somos maestros y alumnos, has venido a aprender y a enseñar, toma las enseñanzas y sigue.

 

6. Sé fiel y congruente contigo misma

No intentes encajar en todos lados.

Tu única necesidad es ser feliz y nadie puede hacer eso por ti.

Debes preocuparte y ocuparte de ti misma y de tu felicidad.

Nadie puede hacerte feliz y tú no puedes hacer feliz a nadie, eso es algo que uno tiene que hacer por sí mismo.

Cuando estás convencida de quién eres realmente y tienes bien definido qué quieres y qué no quieres en tu vida, todo resulta más fácil.

Una vez que lo tienes claro, mantente ahí, fiel y congruente, no cambies según las circunstancias o las personas; porque intentar complacer a todo el mundo solo te generará insatisfacción, infelicidad y culpa por fallarle a la persona más importante: TÚ.

 

7. Acéptate, valórate y ámate

Como te decía antes, la persona más importante eres tú y no se trata de ser egoísta o seguir pisoteando la frase de «si tú no estás bien, nada lo estará»; pero es verdad.

Llegaste a este mundo solo y te irás de la misma forma; y si es verdad que tendremos que rendir cuenta, lo tendremos que hacer por nosotros, no por los demás.

Seguramente, si dices cosas como que los demás te fastidiaron la vida, la pregunta será ¿y tú qué hiciste al respecto?

Cuando te aceptas, por lógica te valoras y si te valoras, será más fácil amarte.

Si te aceptas, valoras y te amas, junto con todos los otros hábitos que a ti te convienen, lograrás que los demás te acepten, te valoren y te amen por lo que realmente eres; los que no, te dejarán su enseñanza y se irán; pero como tú estarás trabajando en ti misma, estarás totalmente desapegada y que la gente vaya o venga en tu vida no te causará mayor conflicto y, a la vez, aprenderás a aceptar, valorar y amar a los demás como son.

 

Inténtalo, ninguno de estos hábitos te harán perder nada, pero sí pueden hacerte ganar mucho.

Lo más importante es que tú te sientas bien contigo misma (sin hacer daño a nadie); y cosas como el miedo a la soledad, al qué dirán, a no encajar, desaparecerán en cuán te ves al espejo convencida de que la única persona que necesitas para ser feliz y que realmente puede hacerte feliz eres tú y solo tú.

 

Por hoy es todo, pero ya sabes que cualquier cosa,

estaré encantada de leerte en los comentarios y por correo (platicamosrocio@gmail.com).

Si te apetece, comparte y soñemos juntas.

No seas diferente,
¡Sé única!

¡Besiños infinitos!FIRMA ROCIO CASAS

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