Definir mis objetivos 2019

 

Hace unos años, una amiga y maestra de vida me contagió la costumbre de empezar el Año Nuevo con una palabra que definiera mis objetivos del año que estaba por empezar.

Este año mi palabra clave será: LIBERTAD

En todos los sentidos.

Hay muchas formas de ser prisionera; y liberarse no significa solamente mandar todo al carajo y salir corriendo sin rumbo fijo.

Al contrario, siento que para definir verdaderamente la libertad, es lograr entender y aceptar quién eres, qué quieres, cuándo y cómo lo quieres; y eso puede ser en otra parte, con otras personas; o exactamente donde y con quien estás.

 

 

2018 me pegó con tubo…

 

Este año ha sido, por mucho, uno de los mejores y a la vez, uno de los peores.

Creo que para que uno se encuentre consigo mismo de verdad, necesita tocar fondo; pero fondo.

Y como en todo, no tiene porque ser un fondo extremo de depresión y cansancio de vida.

Se puede tocar fondo de muchas maneras y este año fue mi fondo personal.

Tuve muchas sacudidas; físicas, emocionales y mentales…

Lo que resultó de todo eso fue encontrarme conmigo misma (por fin) y decidir tomar responsabilidad por todo lo que fue.

Llegó el momento de dejar de permitir y permitirme darle a los demás el poder de manejar mi vida.

 

 

No cuestiones al maestro

 

Esta frase la llevaré conmigo, tatuada de manera simulada, en mi alma.

No importa cuál sea la persona, la situación o la cosa que se presenta en tu vida, siempre… siempre es por una razón.

Y siempre es para enseñar algo, está en uno poner atención y tomar la lección; aunque en ese momento no lo entiendas, más adelante sabrás que eso que aprendiste te será útil.

 

En la película de Karate Kid, llega un momento en que Daniel le pregunta al Señor Miyagi cuándo le va a enseñar realmente Karate, porque hasta el momento sólo ha sido su empleado.

Lo ha tenido lavando y encerando sus autos, pintando su cerca, encerando y puliendo pisos.

El señor Miyagi le demuestra que todas las técnicas que le enseñó al hacer esos trabajos, en realidad, eran técnicas de Karate.

Conclusión: Nunca cuestiones al maestro. Él sabe qué lecciones necesitas (no las que quieres) y en su momento, te darás cuenta que lo que aprendiste aplica en esa situación.

 

 

¡Gracias 2018!

 

Es lo único que me queda por decir de este año 2018, ¡gracias!

Todo lo que pasó y no pasó, las cosas graves, las no tan graves, el vaso en el que me ahogué sabiendo nadar…

En fin, estos 365 días han formado parte de un gran capítulo de mi vida y marcó el fin de un ciclo y como consecuencia, el inicio de uno nuevo.

Termino este año conociéndome profundamente, aceptándome totalmente y amándome incondicionalmente.

Lo que suceda a partir del momento en que tomé las riendas y la responsabilidad total de mi vida y mis acciones será solamente asunto mío.

El que desee seguir a mi lado, será bienvenido y disfrutará de mi mejor versión; la real y libre.

El que no, tendrá las puertas igual de abiertas para salir como las tuvo para entrar y formará parte de mi historia.

 

 

2019 ¡Ámonos con todo!

Ahí te voy 2019… me reencontré conmigo misma y ahora sí voy con todo a cumplir mis sueños.

Si quieres, nos subimos juntas al tren de los sueños y te acompaño a cumplir los tuyos también.

 

 

Por hoy es todo, pero ya sabes que cualquier cosa,

estaré encantada de leerte en los comentarios y por correo (platicamosrocio@gmail.com).

Si te apetece, comparte y soñemos juntas.

No seas diferente,
¡Sé única!

¡Besiños infinitos!

FIRMA ROCIO CASAS

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *