decidete a vivir

 

Decídete a vivir

 

En la inmensidad de sus pensamientos

se pierde por horas

y se pregunta sobre el futuro.

Siente que la vida se acaba

y sigue perdiéndose en algo

que no logra entender lo que es.

Si tan solo lograr escucharse realmente,

si pudiera ponerse atención;

tal vez encontraría todas las respuestas

a cada una de sus preguntas.

Pasa demasiado tiempo escuchando a los demás,

cuando decide dedicarse tiempo,

su verdadero yo no tiene ganas de hablarle,

total, no lo escucha.

Pero no siente que todo está perdido,

en su soledad, logra escuchar una pequeña voz

que le susurra

y, por primera vez,

decide hacerle caso.

 

Escúchate…

 

Quizás ya la había escuchado antes,

quizás, no lo sabe;

pero, en ese momento,

ese breve mensaje cobra sentido.

A lo lejos, como un susurro del viento,

le llega, acompañado de un olor a flores silvestres;

una sola, breve y significativa palabra:

¡VIVE!

Y solo dudó por un pequeño momento,

si lo que escuchaba era solo producto de su imaginación,

esa imaginación que echaba a volar

en sus momentos de soledad.

Al final, decidió que era real,

una simple, breve palabra que era, en realidad,

la respuesta a todas sus preguntas.

Había pasado tantos años

solo existiendo

y se había olvidado de lo más importante:

VIVIR.

Vivir es disfrutar el aroma de las flores,

del pasto recién cortado,

de la tierra mojada.

Vivir es emocionarse con la sonrisa de un niño,

el mover la cola de tu perro cuando llegas a casa.

Vivir es sentir,

vibrar con cada fibra de tu cuerpo

con un beso de la persona amada,

 un abrazo con cariño,

con un apretón de manos sincero.

Vivir es mirar al cielo y asombrarse con el brillo de la luna,

de las estrellas,

la inmensidad de la oscura noche.

Vivir es salir a caminar

y sentir, en cada centímetro de la piel,

los cálidos rayos del sol.

Vivir es comer,

saboreando cada bocado, cada sabor;

 al tomarte una bebida fría

o, también, una taza de buen café.

Vivir es sentir cada roce de piel,

cada estímulo de adrenalina.

Vivir es sentir miedo hasta la médula,

pero aún así,

hacerlo porque todo vale la pena.

Vivir es dejar de existir

para por fin empezar a sentir..

Un día, todo eso se acabará;

ya no se podrá amar, sentir, disfrutar,

temer, llorar, reír;

y entonces se preguntaría algo

para lo que no tendría respuesta.

Entonces tomó la decisión;

escuchó, puso atención y así

por fin ¡VIVIÓ!

 

FIRMA ROCIO CASAS

Si te apetece, comparte y soñemos juntas.

¡Besiños infinitos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *